“La Comunicación didáctica en la Docencia
Universitaria”
Ensayo.
Para el docente universitario es de suma importancia saber comunicarse en
su cotidianidad, pero que esta comunicación sea efectiva, ya que el alumno
adquirirá la mayor parte del conocimiento a través de esta vía, o reforzará el
conocimiento ya adquirido en otras etapas de su aprendizaje. Asimismo, es el
facilitador quien tiene la responsabilidad de aprender y desarrollar esas
técnicas de comunicación, que éstas sean funcionales y didácticas en sus
distintas modalidades, a los fines de impactar positiva y significativamente al
participante.
Entiéndase como comunicación, según E. Pichón. Riviere: señala en su libro
“El Proceso Grupal de Psicoanálisis a la Psicología Social´ pag.89, que “La
comunicación es la interacción de las personas que entran en ella como sujetos.
No sólo se trata del influjo de un sujeto en otro, sino de la interacción. Para
la comunicación se necesita como mínimo dos personas, cada una de las cuales
actúa como sujeto”.
Por tal motivo se puede analizar que la comunicación es un proceso de
interacción entre dos o más personas donde se intercambian ideas,
conocimientos, saberes, etcétera. La comunicación por naturaleza, lleva consigo
una tilde “didáctica”, ya que a través de ella el docente es el responsable de
utilizar un sinnúmero de técnicas, herramientas y métodos para optimizar el
proceso enseñanza-aprendizaje en los alumnos. Pues, entonces se puede inferir
que La Didáctica y La Comunicación están estrechamente ligadas en el proceso de
enseñanza
La comunicación en cualquier contexto debe de contar con un emisor,
receptor y un mensaje, a esto se le llama elementalmente el circuito del habla;
dentro del salón de clases este circuito se debe complejizar pues el emisor se
convierte en receptor y el receptor en emisor transmitiendo y transformando
bajo los elementos contextuales, un mensaje que será transmitido de distintas
maneras. Y la comunicación en el aula es un elemento de gran importancia para
el desarrollo de la clase y por lo tanto es la herramienta principal que el facilitador
debe usar con gran habilidad pues es él quien transmite la información a los partícipes.
La comunicación entre el profesor y el alumno es esencial y más cuando surge
alguna duda, problema o simplemente en el intercambio de información; la forma
en la que estos mensajes son enviados influye en el tipo de relación que se
creará entre los mismos.
Por otro lado, los diferentes medios de comunicación nunca serán un
sustituto de la persona que imparta el conocimiento, porque ésta será quien
cree el impacto significativo en los participantes con sus diferentes técnicas
y medios y es la persona realmente quien formará a esos profesionales en cada
contexto.
Arreguin, (1987 pág.279), señala que la habilidad para transmitir y recibir
los mensajes de sentimientos, creencias y opiniones propias o de los demás de
ser de una manera honesta, oportuna, profundamente respetuosa y que además
tiene como meta fundamental lograr una comunicación satisfactoria hasta donde
el proceso de la relación humana lo haga necesario. Con base en lo anterior, el
facilitador debe reconocer el estilo de comunicación que emplea en el aula y
cómo ésta beneficia o perjudica el aprendizaje y la dinámica grupal.
Borden, Y Stone, (1999:45) expresa que “un
comunicador competente no es quien solo se da a entender con determinado grupo,
si no quien en cualquier ámbito puede darse a entender y propiciar que las personas
aprendan a ser comunicadores competentes”
Ejemplo.
En el trabajo cotidiano del aula, la comunicación juega un papel importante
en el desarrollo de la clase, así como en el aprendizaje y descubrimiento de
los alumnos y de su capacidad de dar a entender lo que han aprendido o lo que
saben. Es el docente quien debe propiciar esos momentos clave en el proceso de
enseñanza- aprendizaje y evaluar su capacidad de comunicación verificando si en
realidad cuenta con las habilidades necesarias para entablar dicha comunicación
y que esta sea funcional para su clase y por lo tanto significativa para sus
alumnos.
Según Sarramona, (1988 pág. 55) expresa que “la actividad y comunicación de
docentes y alumnos en el salón de clases están determinadas por el contexto
educativo institucional y el currículum, por concepciones pedagógicas e
interpretaciones del mundo ahí materializadas, por la cultura, saberes,
lenguajes e historias sociales y personales de maestros y estudiantes”.
Es por eso que la comprensión de las conversaciones en el salón de clase depende
del conocimiento sobre el contexto y la cultura de la clase, de las convenciones
y significados que se hayan creado en cada situación particular.
En conclusión el manejo del salón de clases es un gran reto y una tarea
esencial para los docentes. Los grupos son por naturaleza, multidimensionales,
están llenos de actividades simultáneas, rápidas, inmediatas, impredecibles,
públicas y afectadas por la historia de los participantes y facilitadores. Ante
esto el docente debe convivir y lidiar con todo esto todos los días. Y debe
hacer que las actividades en el salón sean productivas. Es por eso que el didacta
debe asegurarse de que las estructuras de participación para cada actividad
sean claras, directas y persistentes. También deben establecer reglas y procedimientos
para tratar problemas predecibles.
Las consecuencias deben ser establecidas para seguirlas cuando se rompan
las reglas para crear un ambiente positivo y prevenir problemas, deben tomar en
cuenta las diferencias entre los alumnos, mantener su motivación y reforzar las
conductas que apoyen al trabajo.
Finalmente, debe reconocerse como un actor de la comunicación didáctica, y
reconocer en sus estudiantes como sus interlocutores, sus perceptores. Debe
conocer lo que expresa y los medios que puede utilizar.
Participantes:
Avila José Rafael, C.I: v- 16.301.979
Betancourt Javier, C.I: v-
20.748.586
Gordon Yessenia, C.I: v- 20.450.660
